miércoles, 1 de agosto de 2012

SOCIEDAD Y POBREZA



Las sociedades son lo que son, por lo que hacen en la actualidad y lo que han hecho anteriormente, aunque no sean los mismos individuos, como se conforman o no delante a sí mismas y cómo funcionan e interrelacionan, sean capitalistas o comunistas, cristianas o musulmanas, desarrolladas o subdesarrolladas.

Esto es importante considerarlo y tenerlo en cuenta cuando se quiere hablar del crecimiento y desarrollo económico de una nación, algunos pretender tratar el hecho económico como si los patrones de consumo y acumulación fueran entelequias extrañas a las realidades de cada sociedad, como si el ejercicio de cada político estuviera separado de la economía y las finanzas individuales o grupales.

Algunos de los beneficiarios de las dictaduras o dictablandas, de los que los peruanos tenemos experiencia, reforzadas incluso con bribonadas de extrema corrupción o de “democracias” sin más participación popular que la cumplida ritualmente cada cierto número de años mediante el sufragio obligatorio e inducido por el reparto de pisos y butifarra o de prebendas económicas y no económicas, con cargos públicos aunque no tengan méritos para ellos.

A pesar de lo que observan de manera de manera ligera algunos aprendices de analistas políticos, sin estudios de ciencia política, sin formación ideológica ni práctica o ejercicio de ciudadanía ambos tipos de estructura social y política tienen características y condiciones similares cuando se bloquean la democracia efectiva, se trata, y por tanto, impulsar un desarrollo humano, extendido y sostenible.

Las dictaduras son esencialmente clientelistas y ventajistas al igual que lo son los gobiernos plutocráticos y seudo o aparentemente democráticos. Concentran riqueza y poder en anillos concéntricos que llegan a cerrarse incluso para quienes trabajan – algunas o muchas veces – de buena fe y firmza personas. Vale decir, que unos y otros de estos gobiernos no son democráticos. Para utilizar un término de uso actual, no son inclusivas, son exclusivas y maginadoras. Al igual que en los viejos tiempos del colonialismo – añorado por algunos – se caracterizan por extraer (o subsionar) la vida y el trabajo de las personas: el “gamonal” o “patrón” rural / campesino o urbano / citadino conjuntamente con su mejor aliado estratégico, el gobierno de turno puede cambiar el rumbo político y el desenvolvimiento económico y social.
De allí que es indispensable la correcta organización y la gran participación popular, sin atisbos de mezquindad por parte de otros ciudadanos, sean o no de creencias y costumbres religiosas, o de otra índole, similares.

El pensamiento y el desenvolvimiento de las personas , como individuos y como miembros de una organización, están asociados a su condición solidaria o individualista, con o sin valores o el guiados por el simplismo ramplón o el análisis serio y reflexivo.
¿Podemos dejar formas de gobierno autocrático y sin pizcas de solidaridad?
Sí, se puede; sí lo podemos
Podemos y debemos ser gestores de los programas sociales, pero sin rechazar las tecnologías de producción y administrativas más avanzadas, a ser usadas con eficiencia y transparencia.

No hay comentarios: