martes, 10 de abril de 2012

REFORMA DEL SISTEMA EDUCATIVO (2)


Carlos A. La Rosa Lama

Uno de los errores más frecuentes al exponer el diagnostico del sistema educativo y de otra naturaleza, es considerar solo como tal los síntomas sin tomar en cuenta las causas de los mismos. 

Es como si el diagnostico de un médico se limitara a decir “el paciente tiene fiebre” y no determinara a que se debe la fiebre. 

El médico responsable, digno de ser considerado “acertado” cuando lo considera necesario acude a diversos exámenes auxiliares que en nada contradicen o poner en tela de juicio su conocimiento y experiencia, su honorabilidad y prestigio profesional. Acude a ellos para confirmar, si así lo considera.

Otra deficiencia de un diagnostico es quedarse en las causas mas próximas a fenómeno sin ir “mas atrás” o “mas arriba” en busca de causas últimas o principales. 

Es lo que en gestión de la calidad se dice “buscar causas ut supra” o anteriores.

Así mismo, poner causas de igual nivel o importancia que forman parte o son derivadas de otras. 

En una palabra, son personas que probablemente actúan de buena fe pero sin el suficiente conocimiento si manejo del método científico.

Estas dos deficiencias son muy frecuentes cuando se escucha o se lee que algunos dicen “el sistema educativo peruano es “deficiente”, “memorista”, “injusto”, “discriminador”, etc., etc. y se cae  en perversos círculos viciosos que expresan causaciones circulares acumulativas con el agravamiento de los problemas que terminan haciendo mas inadecuada y mas eficiente nuestro sistema educativo.

Un principio fundamental de gestión de la calidad es no buscar tanto “culpables” o “responsables” de una situación defectuosa o anímala, sino las causas de ésta, para conocida o identificada, atacarla y así desaparece el efecto. 

Pero no es este precisamente la actitud y el comportamiento de los analistas y los administradores del sistema educativo peruano.

Me permito enseñar una aproximación estructural, trayendo a colación las teorías de la ola consideradas por Alvin Toffer de un lado las Inteligencias múltiples, de Howard Garduer y finalmente la Revolución científica y Tecnológica, pues para muchos estudiosos dedicados a analistas y “papas infalibles” de la política no existen ni por asomo en sus análisis y menos en sus recomendaciones. 

En una palabra, no son realistas, no toman en cuenta la realidad existente, de la que se nutre o debe nutrirse el sistema educativo y a la que debe iluminar y mejorar. Por esto, digo que su explicación adolece en deficiente o por lo menos ineficiente, muy poco adecuada y hasta contraria a los fines que declaradamente dicen apuntar. 

Que conste que no pongo en tela de juicio su buena voluntad y mejor intención.

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