viernes, 6 de abril de 2012

REFORMA DEL SISTEMA EDUCATIVO (1)

Carlos A. La Rosa Lama

Desde los planteamientos iniciales de Héctor Cornejo Chávez, la Democracia Cristiana ha considerado y considera la reforma del sistema educativo como uno de los pilares de la Reforma Estructural camino a la Revolución Integral para acelerar el proceso que debe llevar al desarrollo humano, sustentable y sostenible.

A pesar de los innumerables foros, congresos, modificaciones le gales y curriculares, además de los consabidos discursos de dizque expertos (como Ricardo Morales, que considera las corridas de toros como arte, y Grover Pango, quien rechazó la propuesta de crear el Banco de la Educación, cuando fue ministro de Educación), el sistema educativo en el Perú puede ser catalogado como muy poco adecuado para servir de base y fundamento para desarrollo nacional. Esto es confirmado por los resultados, medidos y evaluados por indicadores utilizados a nivel nacional e internacional.

Los adultos somos testigos del creciente número de libros, cuadernos, textos de ayuda y demás materiales que deben usar y trasladar los niños, adolescentes y jóvenes de la casa al colegio y del colegio a la casa, sin que haya efectivo mejoramiento continuo del aprendizaje de los mismos, en lo que constituye el objetivo del sistema educativo, vale decir, la relación armoniosa y retroalimentadora de instrucción y educación, formadora de personas con dignidad y autoestima, capaces de (1) pensar y actuar de acuerdo a principios y valores en un contexto moral;(2)  relacionarse con su medio de forma concreta, primero, y, luego, realizar abstracciones en base a esa comprensión verdadera de realidad, desarrollando, por tanto, competencias básicas de lectura y comprensión de lectura, y análisis de datos y relaciones numéricas; (3) relacionarse y comunicarse con sus semejantes de forma horizontal y solidaria, con conocimiento y reconocimiento de su nación, tal cual es, con diversas culturas y lenguas; (4) conocer, respetar y preservar la naturaleza con sus múltiples recursos  y la extraordinaria biodiversidad con que está dotado nuestro querido Perú. En una palabra, que se constituye en un proceso enriquecedor de la formación de ciudadanos docentes, con capacidad de discernimiento y toma de decisiones, con verdad y justicia, forjadores y partícipes de una sociedad democrática y pacífica, sin violencia estructural ni particular.

Quiero terminar esta sección recurriendo a la experiencia diaria de los adultos, especialmente de quienes han seguido o siguen programas de postgrado en universidades nacionales o extranjeras. Que respondan si por ventura o por casualidad, como se quiera decir, han llevado o llevan a sus centros de enseñanza tantos libros en tan pesadas mochilas como llevan los niños en su temprana edad en educación inicial y primaria. Conocemos lo adverso que resulta esto no sólo para los niños sino también para los padres de familia, el cansancio y agotamiento  de unos  y correrías de los otros, sobretodo cuando de manera inopinada y no programada tienen que salir a comprar "materiales de "urgencia" o cuando sus hijos deben preparar trabajos o hacer tareas kilométricas porque los docentes "deben cumplir” con el avance del currículo que no han sabido dosificar o les resulta demasiado externo porque los alumnos no han podido desarrollar de manera naturalmente progresiva.


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