sábado, 14 de abril de 2012

Héctor Cornejo Chávez 


LA URGENCIA DE SOLUCIONES
Por esto es preciso hallar una solución del subdesarrollo; pero lo es más aún por la injusticia que encierra, desde el punto de vista humano y más todavía desde el ángulo cristiano, la frustración de tantos seres puestos en el mundo para un destino temporal congruen­te con su eminente dignidad, igual a la de los seres del mundo de­sarrollado, y con un destino trascendente que también se pone en riesgo grave por virtud de aquella frustración. 


UN PROCESO DE INCORPORACIÓN Y ASCENSO
Si esto es el subdesarrollo, el desarrollo no puede ser concebi­do sino como un proceso de incorporación de las grandes masas a las satisfacciones sociales y de ascenso de esas mismas masas a los ni­veles donde se toman las decisiones y desde donde se ejerce el po­der social (el político y económico desde luego, pero también el insti­tucional).

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