jueves, 23 de febrero de 2012

SUBDESARROLLO: criterios de solución

HECTOR CORNEJO CHAVEZ

Criterio Capitalista
Para algunos, se trata de un problema fundamentalmente económico  de producción escasa, debido al empleo de técnicas anacrónicas y agravado por dos factores concurrentes: el crecimiento exagerado de la población y la propaganda subversiva que, aprovechando la miseria y el descontento de la masas pobres, perturba el progreso ordenado de la comunidad.
Este es el criterio capitalista.

Según este criterio, la solución consiste en tres órdenes de medidas:

En primer lugar, es preciso emprender un esfuerzo consistente y constante de crecimiento de la riqueza global en el país, es decir, de incremento de la producción, sea por la explotación de nuevos recursos naturales y humanos, sea mediante el incremento de la productividad en la explotación de los recursos actuales,por el empleo de las técnicas más eficaces que brinda el capitalismo moderno. El mayor volumen de riqueza global que en esta forma se obtenga en un país subdesarrollado revertirá necesariamente en el mejoramiento del nivel de vida de sus habitantes y acortará la distancia que lo separa de los países desarrollados. Sin este aumento de la riqueza, toda medida de re-distribución equivaldrá a repartir harapos.

En segundo lugar, se debe considerar la conveniencia de controlar la natalidad, ya que.. todo aumento de la producción será neutralizado, si es que no superado , por el aumento de la población; y cada habitante tendrá que resignarse  a recibir cada vez una porción menor en el reparto, o estancarse en su actual nivel de vida o, en el mejor de los casos, a progresar muy lentamente..

En tercer lugar, es preciso impedir que la propaganda subversiva perturbe el esfuerzo productivo de la comunidad, introduciendo factores de descontento, fomentando el resentimiento social y aconsejando el empleo de métodos que se traducen en una baja de la producción y la productividad, tales como las reformas agrarias que crean inquietud en los propietarios, la tributación muy fuerte e intervención excesiva del Estado que ahuyenta a los inversionistas, las reclamaciones salariales que aumentan los costos de producción, las huelgas y perturbaciones laborales que rompen el ritmo productivo, encarecen los costos y disminuyen el volumen producido, el proselitismo político"demagógico" que azuza el descontento, y otros semejantes.


R econocemos la extraordinaria vigencia del pensamiento
del fundador y líder histórico de nuestro Partido.

Bien vale la pena que algunos de los actuales camaradas
lo relacione explícitamente con casos presentes                                             

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