jueves, 26 de enero de 2012

DEMOCRACIA, GOBERNABILIDAD Y PARTICIPACIÓN CIUDADANA


Veamos en qué consiste efectivamente la democracia:
Cuando se ha llegado a una instancia en la que no se puede seguir justificando al sistema democrático con la construcción de una estructura formal que parte (arranco o comienza) de la existencia de esquemas electorales en los cuales el pueblo se manifiesta cada cierto tiempo para escoger sus representantes, no se puede continuar afirmando que tenemos una democracia, porque hay una “aparente división de los poderes públicos”, porque tenemos un órgano ejecutivo, controlado por un órgano legislativo y un órgano judicial, independientes entre sí. Incluso, no se puede justificar la democracia, porque se demuestre que existe un proceso descentralizador, que permite la elección de Gobernadores (Presidentes) de Regiones o Alcaldes de los Municipios, así como sus respectivos representantes en los órganos legislativos. La razón de esta insuficiencia está ligada a que la preocupación mayor de hoy se enfoca en la medición de la eficacia, eficiencia y efectividad del Estado en el desarrollo de su actividad administrativa ligada directamente a la prestación de los servicios públicos y la producción del bienestar social. Vale decir, la expresión real de la democracia.

Si bien no se niega que el mejor sistema político es el que garantiza la libertad de sus ciudadanos, la elección de sus representantes, no es menos cierto que respetando los principios democráticos, se le exige al sistema político resultados concretos en función de las respuestas a los problemas que afectan a la sociedad. En este sentido, se plantea cuál debe ser el modelo de actuación estatal para garantizar la satisfacción de estas exigencias. A esto le llamamos gobernabilidad.

La democracia exclusivamente representativa y formal, constituida por sus actores fundamentales: los partidos políticos estructurados en forma cupular, entra en crisis a nivel mundial, y se propone un nuevo esquema que abre múltiples espacios participativos, en la búsqueda de la eficacia en la producción de las políticas que deben ser generadoras del bienestar social, y que permitan a la colectividad adquirir papeles protagónicos en el proceso de generación de las políticas públicas. Nos referimos a la participación ciudadana.
  
Los problemas de gobernabilidad han abierto la interrogante fundamental que nos ocupa. ¿Cómo construir un modelo de relaciones Estado-Sociedad, que supere estos problemas presentes innegablemente en la praxis social y política actual? ¿Debe minimizarse el papel social del Estado y transferirse ese rol al mercado y a la sociedad organizada? Otra interrogante que se nos plantea paralelamente es la siguiente: ¿Qué lugar debe ocupar la democracia representativa en esa reestructuración? ¿La respuesta a la crisis de gobernabilidad implica construir una democracia sin partidos, exclusivamente basada en organizaciones de la sociedad civil? Considero que es fundamentalmente que esta difusión trasciende el ambiente académico y llegue a la sociedad civil organizada, los Partidos políticos, institutos de formación política como es el Instituto Héctor Cornejo Chávez.
  
Las interrogantes que se plantean deben ser respondidas tratando de liberarse de la visión producida por las crisis coyunturales que nos pueden llevar a caer en salidas extremas, que podrían hacernos perder el norte que nos guía en esencia, que no es otro que la solución al problema de la ingobernabilidad y a la recuperación de la eficacia del Estado, que trascienda a procesos electorales circunstanciales y los gobiernos elegidos en los mismos.
  
Carlos A. La Rosa Lama

1 comentario:

Carlos Alberto La Rosa Lama dijo...

¿Mantener el sistema es mantener el sistema educativo actual?